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(Bélmez),
Crónica de una muerte anunciada.
Llegamos
a Bélmez a eso de las 9:30 de la noche. El cuerpo de María
Gómez
Cámara reposaba desde hacía menos de dos semanas en el campo
santo, y en
aquel, su pueblo, esa misma noche se le iba a celebrar un homenaje. Me
entusiasmaba la idea de poder estar allí esa noche tan especial.
Contaba
con poder visitar la "casa de las caras" , al menos su exterior,
pero los
rumores apuntaban a que sería imposible cualquier intento. Sea
como fuere,
aquella prometía ser una jornada histórica, donde miles
de personas se
darían cita para rendir un noble y último tributo a su persona,
pero sobre
todo, al misterio que tan popular la hiciera, el misterio de las Caras
de
Bélmez.
El
pueblo de Bélmez de la Moraleda está lejos. Desde donde
quiera que hayas
partido, está lejos. Enmarcada en los principios de la Sierra Mágina
de
Jaén, se trata de una pequeña población, de ámbito
muy rural y donde el
tiempo parece haberse detenido a mediados de los setenta. Cuando uno desde
el vehículo, a esas horas de la noche ve a sus habitantes circular
bajo las
sombras de sus paredes encaladas y se sumerge en la escasa iluminación
y
laberínticas calles, descubre que en un sitio como aquél
es perfectamente
posible que un misterio como este, haya podido aguantar mas de 30 años
sin
perder su fuerza inicial.
Mi
viaje había durado casi 3 largas horas de camino. Después
de una
extenuante jornada de trabajo puede parecer mucho, pero sin lugar a dudas,
las personas que nos íbamos cruzando por las callejas, cargadas
con sus
mochilas y macutos, parecía haber destinado mucho más de
tres horas en coche
para llegar a ese mágico encuentro. Y repito, a esa hora, aún
temprana,
hacía frío, mucho frío.
Después
de dar vueltas por el pueblo intentando encontrar algún foráneo
que
nos pudiese indicar donde estaba el pabellón en el que tendría
lugar el acto
de homenaje a Doña María Gómez Cámara, caímos
en la cuenta de que en las
paredes había colocados una serie de indicaciones fotocopiadas
para llegar
hasta el lugar del acontecimiento. Por las calles que íbamos recorriendo
veíamos improvisados Bares montados en los porches de las casas.
Mesas en
mitad de la calle rodeadas por sillas y junto a ellas fuegos en barbacoas
caseras dentro de bidones. La clientela no era escasa, el frío
y el hambre,
se mitigaban a buen precio en todo ese desfile de garitos. Poco a poco
fuimos siguiendo los carteles hasta alejarnos del centro de la población.
Y
allí, al girar a la izquierda vimos a personas haciendo cola ya,
para poder
entrar al recinto. Eran las 22:00.
Un
amable y simpático policía local, nos indicó dónde
y cómo deberíamos
dejar el vehículo aparcado, y como suele suceder en estos casos,
al
percatarse de que llevaba una buena cámara de hacer fotos colgada
al cuello
y la mochila con el portátil, nos dio un sitio preferencial dentro
del mal
organizado e improvisado parking. Este, era simplemente una explanada
polvorienta a las afueras del pueblo, en la cual cada uno se las apañaba
como podía sin el más mínimo interés por dejar
la más remota posibilidad de
salir de allí al coche que llegó antes que él.
A
primera vista el local, por muy grande que fuese por dentro, se adivinaba
ya insuficiente para las cifras que se habían estado barajando
en Internet.
En ese momento en la calle, y contados a ojo de buen cubero, habría
haciendo
cola y en los aledaños unas 300 personas (siendo muy generoso en
el
recuento). Los rumores hablaban de que esa noche allí habría
muchas más de
4000 almas dispuestas a pasar una velada histórica en honor al
"mayor
misterio vivo de todos los tiempos" y como homenaje a la difunta
Señora
María, propietaria del inmueble donde se aparecían esos
rostros sin nombre.
Según nos comentó el propio Policía Local, y corroboraron
los voluntarios de
Protección Civil, en el local donde se efectuaría el acto,
sólo había
capacidad para 500 personas. Empezaban los problemas.
Nos
dirigimos a comer un bocadillo. Justo en lo que era el edificio
contiguo, se había habilitado la barra de un Bar, donde 3 simpáticas
mujeres
vendían bocadillo y quinto de Cruzcampo por 3€. Eso sí,
dos bocadillos, un
quinto, y una botella pequeña de agua, por 6,60€. No logré
que me
explicaran el misterio, pero eso sí, el bocadillo de jamón,
merecía la pena.
Allí, rumiando el bocadillo, y viendo como cada vez que se abría
la puerta
del fondo podía ver a varias mujeres enlutadas haciendo bocadillos
sin parar
sobre una mesa, me percaté que a mi lado había un par de
Técnicos de la
cadena SER haciendo los honores a otra generosa tanda de alimentos. Agucé
el
oído. Hablaban de que allí no había capacidad para
más de 600 personas. Me
di la vuelta y comenzamos a hablar cordialmente. Comentaron que estaban
habilitando otras dos salas que existían anexas al recinto principal,
pero
que la capacidad total sería de otras 300 personas más,
y que en esas salas,
sólo se dispondría de un pequeño monitor, y un par
de bafles de sonido.
Cortésmente y como se suele hacer tras un intercambio de información,
pagué
nuestros alimentos, y me dirigí a charlar con Roberto Pozuelo (Moderador
de
la Lista de Iker Jiménez, y colaborador de AOL) que hacía
lo propio con sus
compañeros.
Al
salir del improvisado Bar, la cola que esperaba entrar al recinto había
crecido. Serían las 22:45 y pude contar más de 500 personas.
Había muchas
más desperdigadas por allí, comiendo churros de la churrería
que habían
montado en el corralón de una casa frente al salón de actos,
intentado
colarse, curioseando, etc...
Así
que la cosa parecía bastante difícil de solucionar. Allí
estábamos, sin
invitación (todos los de la cola llevaban unas cartulinas de color
amarillo), sin estar en la cola, y sin saber muy bien que iba a pasar
con
nosotros. Seguían llegando personas, y el frío empezaba
a morder con saña.
Un grupo venido de Valencia, apilaba troncos en mitad de la calle, y el
resto los mirábamos como esperando el milagro del fuego.
Murmullos.
Un rumor recorría la fila de fin a principio, al tiempo que 4 o
5
personas, escoltadas por la Policía Local, se acercaban a la entrada
saltándose todo tipo de orden, fila, o cola. Pero no eran murmullos
de
agitación, eran los comentarios en bajo de más de 600 personas
que habían
identificado a los hijos de Doña María Gómez Cámara,
que bajaban por la
calle escoltados para entrar en el recinto.
¿Cómo
describirlos?, creo que lo más justo y hermoso, sería describirlos
de
la manera más sencilla, como lo que son, y lo que los hace más
especiales
dadas las circunstancias. Normales. Paisanos del pueblo. Costaba creer
viéndolos de cerca, los rumores que recorrían aquellas calles
durante las
horas anteriores a esta. Que si habían pedido 100 millones al ayuntamiento
por la casa, que estaban decididos a vender la casa a una empresa
norteamericana, que aquello solo había sido un montaje para sacar
dinero...
El
edificio ante el cual esperábamos el milagro para entrar había
sido bien
decorado con los logotipos y estandartes de la cadena ser. El montaje
me
pareció formidable, el equipo técnico correcto, y el marketing
aceptable.
Allí junto con Roberto Pozuelo y varias personas más, esperábamos
que alguno
de los que había dentro se apiadara de nosotros y nos dejase pasar
antes de
que la interminable serpiente humana lo hiciera y terminara con nuestras
ilusiones de disfrutarlo en directo.
Tras
unos minutos que empezaban a atentar contra mi permanencia en el
evento, Francisco Contreras acudió en nuestra ayuda y nos facilitó
la
entrada aduciendo que éramos de la prensa y que estábamos
autorizados. No
hubo quien no se molestó en la fila y nos lanzó algunos
"cariñosos"
apelativos. (Gracias Francisco).
El
interior estaba muy bien montado, una pantalla gigante conectada a un
proyector y un estrado muy propio de la cadena SER, un equipo de sonido
potente, y en primera fila la familia de Doña Maria. El recinto
estaba
helado como una morgue.
He
de decir antes de continuar, que nunca hasta esa fecha, había tenido
oportunidad, ni la había buscado, de escuchar el programa Milenio
3. Así que
me encontraba doblemente expectante, por disfrutar de este espacio
radiofónico, inaudito para mí, y por otro lado por disfrutar
de las últimas
novedades en base al misterio palpable más famoso de la España
de los
últimos 33 años.
Como
suele sucederme en estas ocasiones en las cuales, de pura emoción,
me
convierto en un fumador compulsivo, encendí un nuevo pitillo y
apagué el
anterior. Tomé asiento en la fila 7, pasillo, y me dispuse a observar.
Personajes
conocidos relacionados con estos temas, por ahora, sólo contaba
a
Carmen Porter, Francisco Contreras, Luis Mariano Fernández, los
tipos de
EDAF (que nunca recuerdo sus nombres) e Iker Jiménez. ¿Llegaría
más tarde el
resto?. ¿Vendría alguien más?.
Sé
que es difícil de explicar aquí, pero cuando se llevan muchos
años viendo
pasar por las puertas del misterio mil y una jornadas, reuniones,
conferencias, quedadas, etc... uno se acostumbra, y posiblemente sea lo
más
hermoso, a reencontrarse en actos como este con amigos, conocidos y
personajes relacionados con estos temas. A mí, personalmente, es
lo que más
me atrae de este tipo de eventos: la camaradería, los corrillos,
la amistad,
el calor humano que ayuda a que se siga con pasión e ilusión
tirando el
dinero para encontrar las respuestas que de antemano sabemos escondidas.
Pero
no encontré nada de eso. Todas las personas ajenas al programa
de radio
que se iba a emitir allí no tenían relación profesional
alguna con estos
temas. Echaba en falta, en un momento presuntamente histórico como
aquel, a
otros investigadores, que pensaba, se sumarían a este acto público
y bien
orquestado tributo en honor a Doña María Gómez Cámara.
Eché en falta a
Lorenzo Fernández Bueno, antiguo e inseparable de Iker, que a buen
saber,
había estado varios días por la zona tras la muerte de Maria.
Al insigne
Pedro Amorós, uno de los pocos afortunados que ha podido experimentar
a su
antojo el pródigo misterio, y a muchos más, que suelen ser
habituales en
este tipo de saraos, y que forman la gran familia de lo parapsicológico
en
España.
El
acto comenzó a la hora prevista, no sin incidentes en la entrada
e
interior, en los cuales discretamente se vio obligada a intervenir la
Policía Nacional y Local. En la calle se habían quedado
varias personas, no
demasiadas, y el resto estaban distribuidas en las 3 salas del edificio.
Personalmente
la presentación no me gustó. Eso de ir presentando a los
componentes y que salgan de uno en uno aclamados por aplausos, vítores
y
aleluyas me parece más acorde con la política o la comedia
que con lo que se
presumía un acto de homenaje a un ser recientemente fallecido.
He
de reconocer que Iker Jiménez es un muy buen orador. Sabe dar a
las
personas que lo escuchan lo que quieren, haciendo que el contenido sea
lo
menos importante, haciendo que las palabras enrollen y anulen la necesidad
de saber más. Es capaz de pasar de momentos "Club de la Comedia",
a momentos
dignos de la Guerra de los Mundos de Wells. Como entidad mediática
es
insuperable. Del resto del equipo, hay que destacar la mala capacidad
de
modulación y expresividad de Carmen Porter, la audacia y pericia
de
Francisco Contreras, y la misteriosa presencia de un personaje para mi
desconocido que es Katia Rocha. Evidentemente hasta que uno no descubre
que
es la productora del programa, uno no deja de preguntarse una y mil veces
"¿Qué hace esa chica ante los micrófonos de
ese programa?". Destacaré su
atractivo, su agilidad, su temple y su gallardía, ¿pero
que hace realmente?.
Bueno, el misterio parecería desvelado cuando nos la presentaron
como "La
parte escéptica del programa". Pero transcurridos 15 minutos
frente a los
micrófonos, uno llega a la cierta conclusión, de que un
productor, como
siempre se ha hecho en los medios serios, lo mejor que puede hacer es
producir, y además y sobre todo, que para ser escéptico,
lo principal, es
tener conocimientos y pasión por lo que se habla.
La
primera parte del evento fue a mi parecer muy light. Se trató de
90
minutos en los cuales se ensalzó, no la vida y muerte de Maria,
si no las
buenas relaciones de esta para con los periodistas allí presentes,
donde
los componentes del programa dieron una y mil veces el pésame a
sus
familiares, donde se nos prometieron muchas sorpresas, nuevos datos, fotos,
vídeos, e incluso, el misterio que Doña María Gómez
Cámara había revelado en
su lecho de Muerte a Carmen Porter. Se habló de los presentes (ellos),
y
también se hizo referencia a los que a mi parecer "misteriosamente"
no
estaban, al resto de investigadores que había pasado por allí.
En
ocasiones, y durante esta primera parte, Iker y su equipo, llegaron a
una
cordial relación entre el público y el espectáculo.
Creo que todos nos
quedamos preparados para el que sería el segundo asalto. Ese primer
asalto
fueron 90 minutos a modo de prólogo, de lo que sería "una
noche histórica
dentro de la parapsicología de España, dirigida y conducida
por Iker
Jiménez".
Y
llegó la hora de la verdad. 16 minutos antes de entrar en antena
hicieron
un descanso. 3 minutos antes de empezar la emisión en directo,
Katia Rocha
intentaba poner orden en la sala para empezar el programa en silencio.
En
el centro del estrado, iluminado solo por un flexo portátil y el
reflejo
del proyector de vídeo, él, Iker Jiménez.
Entramos
en directo.
Breve
entradilla. Y... aparece en el extremo derecho del escenario el
encargado de logística (?) y hace señales para que aplaudamos.
Y todo el
mundo aplaude, vitorea, aclama, silba, proclama, la grandiosidad mediática
del momento.
Yo,
personalmente me sentí triste. Triste, porque como productor que
he sido
de Radio y Televisión, sé reconocer el método, y
conozco la diferencia entre
homenaje y espectáculo. Me sentí triste, de que aquello,
que para mí, no
había empezado mal del todo, ahora, frente al casi millón
de oyentes que se
pegaban el receptor a la oreja, se hubiera convertido en una "retransmisión
de las uvas de nochevieja", de "la subida a primera de un equipo
de
provincias", o la entrega de los Oscar.
El
dolor por el homenaje a la difunta Doña María Gómez
Cámara, el respeto y
admiración de los que nos empapamos con las fotos del suelo de
su casa, los
sueños de saber alguna vez realmente lo que allí sucedía
durante años,
fueron lapidados palabra a palabra, gesto a gesto, en esa emisión
en
directo. Durante ella, NO se mencionó a ningún otro investigador
nacional.
Se dieron datos que minutos antes de comenzar la emisión no concordaban.
Se
hizo una pesada campaña de marketing sobre el libro "Tumbas
sin nombre" y
del próximo documental, o película (no quedó claro)
que una productora
prepara de manos del mismo equipo. Se presentaron Testigos, pruebas y
nuevas
hipótesis, y desfilaron ante los micrófonos más de
5 personas, que no
lograron rebajar el 80% del tiempo que Iker Jiménez copó
del programa con su
voz y datos. Este programa podréis escucharlo en la web que permite
su
descarga (http://www.ikerjimenez.com).
Concluida
la emisión con la premura típica de la radio y la rápida
despedida antes de la desconexión, fuimos cortésmente invitados
a desalojar
las salas y para aquellos que lo desearan se informó que Iker Jiménez
firmaría libros en una mesa habilitada en el pasillo de acceso.
Así
que a las 3 de la mañana y un poco decepcionado, he de reconocerlo,
por
las falsas expectativas que me había hecho de que una vez concluido
el programa
de radio continuaría el homenaje de una forma menos comercial,
en la línea
de esa primera parte no transmitida, no me quedó otra posibilidad
que o
morir de frío esperando en la calle a no se qué, o emprender
el largo viaje
de regreso.
Si
he de ser sincero para conmigo mismo, tal vez sea por los años,
o por el
conocimiento previo del tema, o por la idealización de lo que es
en sí la
parapsicología y a quienes mueve, me sentí decepcionado,
me sentí idiota por
haber hecho casi 300 km, de ida y otros tantos de vuelta un viernes por
la
noche, para ser simplemente el Espectador de un Show radiodifundido.
Debo
agradecer y transmitir públicamente mi agradecimiento a todas y
cada
una de las personas con las que hablé esa noche. A Roberto Pozuelo
por su
compañía, a Francisco Contreras por "ayudarnos"
a pasar sin haber tenido
invitación. A Iker Jiménez y Carmen Porter por su interés
hacia mí y hacia
AOL. Pero sobre todo, no me gustaría dejar pasar la oportunidad
de saludar a
los cientos de personas, que venidos de todos los lados de España,
fueron al
igual que yo, no testigos, si no espectadores de un buen Show radiofónico
en
torno a esas tumbas sin nombre.
María
Gómez Cámara, descanse en paz.
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